Si ya se ha mencionado la importancia que tienen los maestros y maestras en el proceso de aceptación y acomodación ante estas dificultades, el papel de los padres lo es aún más: son ellos los que deben asentar las bases de una vida estable y adecuada para su hijo, así como el poder entender las dificultades que estos problemas de aprendizaje y el impacto que éstos tendrán sobre el rendimiento escolar de sus hijos.
Muchas veces, inconscientes de las dificultades que pueden presentar sus hijos, los padres no comprenden o no aprueban el fracaso escolar de sus hijos, que puede evolucionar y concluir con el abandono escolar.
Una vez que los padres hayan averiguado acerca de esas dificultades del aprendizaje pueden:
- Aprender lo más pueda sobre los diferentes tipos de problemas del aprendizaje. Si es posible, recibir asesoramiento de algún especialista sobre el tema.
- Averiguar cuáles cosas le gustan a su hijo/a, tales como bailar, jugar fútbol, o trabajar con ordenadores; es importante darle oportunidades al niño para perseguir sus fortalezas y talentos.
- Averiguar cómo el niño/a aprende mejor; ayúdeles a aprender por medio de sus áreas de fortaleza.
- Dé instrucciones simples, divida tareas en pasos pequeños, y recompense los esfuerzos del niño con elogios.
- Atender a la salud mental del niño. Estar predispuesto a recibir asesoramiento, el cual puede ayudar a su niño a tratar con las frustraciones, sentirse mejor acerca de sí mismo y aprender más sobre las destrezas sociales.
- Reúnase con el personal escolar y ayude a desarrollar un plan educacional para tratar con las necesidades del alumno. Planifique las acomodaciones que necesite.
- Establezca una relación de trabajo positiva con el maestro. Por medio de la comunicación regular, pueden intercambiar información sobre el progreso del niño/a en casa y en la escuela.

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