Para
la organización de un trabajo en equipo es necesario tener en cuenta algunos
pasos claves para la consecución de los objetivos y del trabajo en sí. Estos
grupos base, suelen ser de cuatro o cinco personas, dependiendo de la magnitud
o complejidad de la tarea a realizar. Asimismo, deben ser heterogéneos tanto en
sexo, como en capacidad, como en habilidades, etc.
Para
que el trabajo en equipo obtenga buenos resultados, es necesario tener en
cuenta algunos de los aspectos siguientes:
- La cohesión de grupo. En este apartado, el
objetivo principal es fortalecer las relaciones entre los miembros del
grupo, creando un clima de confianza entre ellos, una actitud solidaria
ante sus compañeros y de ayuda mutua. Otro de los objetivos a tener en
cuenta en esta fase es que los propios miembros del grupo tengan confianza
en el potencial del grupo que forman como tal y no del trabajo
individualizado.
- El trabajo en equipo como recurso. En este paso, se ponen en
juego estrategias cooperativas, que a su vez pueden combinarse con las
tareas curriculares, llegando a la integración de ambas. Estas estrategias
se pueden clasificar en simples y complejas. Por un lado, las estrategias
simples pueden desarrollarse en una sesión
de clase, por ejemplo parada de tres
minutos, permite conocer la opinión y dominio de lo materia que se
está trabajando, cabezas numeradas,
permite agrupar al alumnado por números y éstos representen al grupo a la
hora de realizar una tarea o lápices
al centro, que permite establecer una línea básica
de funcionamiento en el grupo.
Por otro lado, las técnicas complejas requieren un
mayor nivel de conocimiento de estas tanto por parte del profesorado como por
parte del alumnado. Algunas de ellas son,
grupos de investigación, técnicas de Student
Team Learning, aprendizaje individual
asistido por un equipo, etc.
En definitiva, el objetivo de estas técnicas es
proporcionar ayuda al profesorado para impartir sus contenidos desde un enfoque
cooperativo.
- Enseñar y practicar el trabajo en grupo
utilizando el cuaderno de equipo. En este apartado, se concretan las funciones o roles de cada uno
de los miembros del equipo, las cuales conviene concretar y grabar en un
instrumento de seguimiento de organización y planificación grupal como
puede ser el cuaderno de equipo. Este instrumento consta de las siguientes
partes:
·
Definición del nombre del equipo.
·
Principales habilidades y aficiones.
·
Determinación de los roles y funciones.
·
Normas consensuadas por todo el equipo.
·
Planes de equipo: distribución de cargos de cada miembro, objetivos,
posibles dificultades, etc.
·
Diario de sesiones.

Con este modelo de trabajo, el
profesor adquiere un nuevo rol, el cual gira en torno a cuatro aspectos
básicos: el docente como mediador, en el que el profesor es el encargado de
organizar lo que se impartirá en cada clase o sesión de grupo, los recursos
necesarios, etc.
El docente como observador, en
donde su papel es controlar el discurso del trabajo y mediar en caso de
conflicto.
El docente como facilitador de la
autonomía del aprendizaje del alumnado, ofreciendo recursos, posibilidades,
diferentes alternativas, etc.
El docente como evaluador, en
donde él es el encargado de proporcionar un feedback al alumnado de su
actividad, desde un punto de vista constructivo y crítico y no como un recurso
de represión o castigo.
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