Todos presentamos alguna conexión con el país o la cultura en la que hemos nacido y crecido. Si sumamos esto a que, a pesar de hacernos recelar cuando nos encontramos alguien de otra cultura, existe una gran curiosidad por lo extranjero, encontramos una oportunidad para educar y unificar diferentes culturas y países.
Una posibilidad de integración ante la exclusión que pueden recibir estos niños y niñas, es la de preparar actividades que representen su cultura: costumbres, comidas, acontecimientos importantes, ciudades conocidas, etc. Esta presentación (u otra actividad como degustación de comidas o recreación de algunas costumbres) puede servir como nexo de unión entre los niños y niñas además de favorecer un clima de aceptación y solidaridad, más aún si se creasen grupos para desarrollar estas actividades y exponerlas y compartirlas con el resto de compañeros.
Actividades como éstas desarrollan un clima de participación y acercan a los niños a una experiencia de educación intercultural y disminuyen el riesgo de abandono escolar.

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